Discurso Kenneth Huewitt


Discurso Kenneth Huewitt


 Un momento… ¿me dejas? … Sin dinero y con todos los niños.


Espero que se hayan detenido a apreciar el ‘Paseo de la Fama’ antes de entrar. Nadie es tan innovador como HISD. 

He tenido la oportunidad de trabajar para Terry Grier durante los últimos seis años, y una cosa que les puedo decir de él es que realmente se preocupa por el bien de los estudiantes.

En el mundo de las finanzas hablamos mucho del saldo final. Para Terry, lo más importante siempre ha sido, y siempre será, los estudiantes. En nombre del Equipo HISD, gracias, Terry, por siempre poner a los niños primero.
También quiero agradecer a los miembros de la Mesa Directiva de Educación, y darles la bienvenida a las nuevas representantes, Diana Dávila y Jolanda Jones. Yo sé que todos ellos continuarán esforzándose para cumplir con nuestros niños y jóvenes.

Por otra parte, deseo agradecer a una persona muy querida, por apoyar este trabajo y por apoyarme a mí: mi esposa, Pamela. Técnicamente, tenemos dos hijos. Pero cuando uno considera el alcance de este trabajo y las exigencias que llega a imponer, en realidad tenemos 215.000 hijos, como debe ser. Gracias al amor de Pam y a la profunda fe que compartimos, he tenido el privilegio de servir a nuestro distrito los últimos 19 años.
No hay mayor causa que la educación. Todos y cada uno de nosotros aquí presentes cumplimos una función en esta causa. Deseo agradecer a nuestros maestros y directores de escuela por todo el trabajo que realizan y por dar con tanta generosidad de su más preciado bien, el tiempo.
Gracias al trabajo del Equipo HISD contamos con una sólida base de apoyo para nuestros estudiantes.

Primero: hemos calificado el analfabetismo como “la crisis más honda” de nuestro tiempo, y en respuesta, el distrito ha implementado el programa Literacy By 3 con el apoyo de nuestra Mesa Directiva. Capacitamos al personal del distrito en un método generalizado de enseñanza de la lectura, y equipamos nuestras escuelas primarias y cada salón de clases con libros específicamente seleccionados para todos los niveles de habilidad lectora.
Segundo, reconocimos que nuestros estudiantes no estaban graduándose bien preparados para la universidad y las carreras del futuro, y eliminamos la brecha digital asignando a cada estudiante de preparatoria una computadora portátil que pueden llevar consigo a su casa.

Tercero, nos hemos asociado con corporaciones comerciales e industriales para ofrecer a los estudiantes la oportunidad de exponerse a diversos campos laborales mientras cursan la preparatoria. Por ejemplo, si usted ha adquirido en Walgreens algún medicamento recetado es probable que haya sido uno de nuestros estudiantes quien preparó su pedido como parte de su capacitación para un título de asociado en ciencias aplicadas.

Si bien estoy aquí para compartir con ustedes el progreso que hemos realizado, también estoy aquí para hablarles con franqueza, y hay algunas verdades incómodas sobre los retos que tenemos por delante. Tenemos estudiantes con GRANDES NECESIDADES y potencial aun mayor, pero estos estudiantes no tienen quien defienda sus derechos y no cuentan con una sola persona en la vida que pueda ayudarlos. Y por eso faltan a clases, se pierden oportunidades y no aprovechan su único recurso para escapar de la pobreza.
Houston es una ciudad en donde todo es posible, pero no podemos ignorar los retos que estos estudiantes enfrentan. La legislatura de nuestro estado ha optado por ignorar esta realidad. Más que nunca antes, los distritos escolares deben rendir cuentas, y de la misma manera, los distritos tienen cada vez menos recursos para cumplir con su trabajo.
Ésta es una crisis que se viene gestando desde hace años.
Hablemos de lo que es cierto frente a lo que es correcto.

Es cierto que el 76 por ciento de nuestros estudiantes viven con un rótulo: “SES bajo”. Llevar el rótulo de “estatus socioeconómico bajo” significa que la familia de ese estudiante tiene dificultades para llevar el pan a la mesa o tener un techo donde cobijarse. También significa que existe una mayor probabilidad de que no gocen de buena salud, que se ausenten de la escuela, de perderse la oportunidad de acceder a la enseñanza superior. Y en resumen, de quedarse sin la oportunidad de lograr tener una vida mejor.
Es cierto que dos tercios de nuestros estudiantes viven con el rótulo de encontrarse “bajo riesgo” de los factores antes mencionados.

Es cierto que para un estudiante afroamericano la probabilidad de que lo suspendan es dos veces mayor, pero la probabilidad de que sea identificado como dotado y talentoso es cinco veces MENOR que la de un estudiante blanco.

Y es cierto que los estudiantes que ingresan en el programa Vanguard para niños dotados y talentosos en Kínder, tienen acceso a escuelas élite y a los mejores maestros. Otros estudiantes, generalmente afroamericanos, permanecen en escuelas vecinales con altas tasas de rotación de maestros donde a veces no es posible costear el sueldo de bibliotecarias, enfermeras o consejeros.

También es cierto que nuestro distrito debe pagarle millones de dólares al estado —$165 millones para ser exactos— a causa de un fallido sistema de financiación escolar.

Estas realidades son ciertas, pero no son correctas.
Como distrito y como comunidad, debemos hacer lo correcto por todos los niños. Yo felicito a nuestra Mesa Directiva de Educación y al liderazgo escolar por reconocerlo. No podemos cambiar los rótulos que nuestros niños llevan, pero PODEMOS cambiar lo que hacemos al respecto. En el distrito no queremos que nos juzguen con base en el rendimiento de los estudiantes que componen el 10 por ciento de mejor rendimiento, o en la clasificación lograda en el plano nacional por nuestras escuelas de élite. Queremos ser juzgados por el beneficio que todos los estudiantes —sin importar su rótulo— reciben.

Todos ustedes oyeron lo que dijo Stanley hoy. Es un joven fenomenal. Y yo sé que muchos de ustedes estaban presentes cuando él habló en la función del Estado de las Escuelas de 2013. Yo lo recuerdo sonriente, a pesar del hecho de que acababa de enterarse de que su padre había perdido el trabajo.
Si pasaran un rato en contacto con nuestros estudiantes verían que muchos de ellos sonríen. Stanley sonreía ese día aunque no estaba seguro de dónde iba a vivir, o de si iba a continuar sus estudios en Long Academy. Sonreía porque, pese a todo, él sabía que no iba a dejar que esa situación, ese rótulo, lo definieran.

Entonces, hablemos del rótulo “SES bajo”. ¿Significa que un niño no puede aprender? ¿Significa que el padre o la persona a cargo del niño no lo apoyan? ¿Significa que ese niño está destinado a cometer crímenes, o a continuar el ciclo de la pobreza?
De ninguna manera.
¿Cómo lo sé?

Porque estoy aquí hoy. Yo era uno de ellos.
Me presento antes ustedes con orgullo y humildad para servir en calidad de superintendente interino de este gran distrito escolar.
Cuando yo acepté esta oportunidad, de pronto la gente quería conocer ‘mi historia’. Fíjense que hace casi 20 años que estoy aquí. Pero creo que ya no me puedo esconder.

De niño, creciendo en el pueblo militar de Killeen, Texas, yo era considerado “SES bajo”, o, para usar un término menos elegante, pobre. Lo gracioso es que yo ni siquiera lo sabía.

Yo tenía ropa limpia que ponerme, calzado, y un techo sobre mi cabeza. Pero
era, como lo son muchos de nuestros estudiantes, un niño criado en el seno de una familia de madre soltera. Mientras mi mamá limpiaba casas y hacía algún trabajo aquí y allá, yo iba a Fort Hood remolcando la cortadora de césped detrás de mi bicicleta para ganar algún dinero. Con tan solo 9 años de edad, yo era “el hombre de la casa”.

Tuve la suerte de contar con algo que el dinero no puede comprar: varias personas claves quienes, en momentos críticos de mi vida, me demostraron que yo les importaba. No se trataba de personas que tenían la obligación de brindarme apoyo. Eran personas que eligieron apoyarme.

Una de ellas fue nuestra vecina, la Sra. Gilliam. Habíamos hecho un trato. Cuando yo recibía mi boleta de calificaciones, si eran todas A y B, ella me daba una manzana o una naranja. Ya sé que no parece gran cosa. No era un Play Station o un iPhone 6. Pero saber que alguien me prestaba atención y me tenía fe significaba mucho para mí. Su actitud era totalmente desinteresada. Ella sabía que yo no podía darle nada a cambio de su bondad, y ella no esperaba nada, excepto buenas calificaciones.

Otra de esas personas fue mi profesor de economía, Tommy Zwann, en la universidad que hoy se conoce como Texas State University. Yo tuve la brillante idea de inscribirme en una clase que comenzaba a las 8 de la mañana, y por ende me costaba mucho mantenerme despierto en la última hilera de asientos, exhausto por la práctica de fútbol americano y por haber “estudiado” hasta tarde la noche anterior.

El profesor Zwann me ordenó que me sentara al frente en primera fila. Lo que en un principio parecía ser un castigo, resultó ser un momento definitivo para mí. A partir de ese día el profesor Zwann siempre se aseguró de que yo estuviera escuchando y aprendiendo, y a menudo se ponía las corbatas más coloridas que podía encontrar para retener mi atención.

El hecho de que yo esté aquí hoy, ante todos ustedes, es testimonio del poder de la educación, y del poder de la gente. Todo el mundo tiene algún potencial. Algunas personas necesitan un poco de ayuda para reconocerlo.
Cuando yo voy de visita a las escuelas de nuestro distrito, me veo en los estudiantes. Ellos no saben que son pobres. Simplemente están allí para aprender.

Fue durante una de esas visitas que conocí a Adeeb Barqawi en la Escuela Preparatoria Kashmere. Adeeb era uno de los profesores de física de nivel avanzado más exitosos en la historia de Kashmere. Claro, antes de facilitar el acceso a esos cursos de nivel universitario en todas las escuelas preparatorias, no estoy seguro de que alguien hubiera enseñado física de nivel avanzado en Kashmere. 

El año pasado, Adeeb dejó su trabajo de docente para enfocarse en cubrir carencias aun mayores en Kashmere. Creó una organización sin fines de lucro llamada ProUnitas a fin de ofrecer a los estudiantes de Kashmere servicios sociales que los jóvenes verdaderamente necesitaban. Comida de calidad. Asesoramiento. Atención médica.
Hoy, Kashmere nuevamente es el centro comunitario que fue hace décadas, y los estudiantes están prosperando.

Necesitamos cambios positivos como éste en más escuelas del distrito.
Todos los estudiantes del Distrito Escolar Independiente de Houston merecen su propia historia de superación personal, como la de Stanley. O como la mía. Pero tenemos que darles la oportunidad de labrar esa historia, y por eso estamos aquí.

Al considerar la verdad sin censura de los retos que enfrentamos, tengamos presente lo que algunas personas han descrito como “la sutil intolerancia de las bajas expectativas”. No estamos en esta situación a causa de nuestro estatus socioeconómico, o de nuestros rótulos. No tenemos 58 escuelas designadas por el estado como escuelas que “Requieren Mejoría” porque los estudiantes de ciertos grupos socioeconómicos o circunstancias no puedan aprender.

Estamos en esta situación porque demasiada gente desde hace mucho tiempo se ha enfocado en los rótulos y los han aceptado al pie de la letra sin cuestionarlos.

Debemos creer en nuestros estudiantes. Debemos comunicarles que tenemos fe en ellos y que estamos comprometidos a facilitar su éxito. Y debemos demostrar ese compromiso enviando un mensaje claro en la manera como manejamos nuestros recursos a la hora de formular el presupuesto. Éste es el mensaje: Los niños son lo primero.

El año pasado a principios del ciclo escolar les asignamos más recursos a las escuelas que no están cumpliendo con los estándares estatales, dotándolas de los directores mejor remunerados de HISD. A los maestros que imparten las materias básicas en las escuelas en donde se encaran los mayores retos, les estamos pagando un estipendio adicional de $5.000 por su disposición a realizar un trabajo difícil, y hemos formado parejas de escuelas conectando escuelas de alto rendimiento con escuelas que requieren de mejoras para que el personal de éstas vea cómo lograr el éxito.
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Muchos de ustedes me conocen desde hace tiempo como el hombre de los números, el Director de Finanzas de una operación de mil ochocientos millones de dólares conocida como Distrito Escolar Independiente de Houston. En esa capacidad, he escudriñado programas y recursos que repercuten en todos y cada uno de los estudiantes de este distrito.
Cuando examino estos servicios y su costo, me interesa conocer ciertos aspectos: ¿Qué beneficio representa para nuestros estudiantes? ¿Qué relación tendría con el aula? ¿Cuál será su impacto en el rendimiento estudiantil? Y, lo más importante, ¿cómo sabemos si están dando resultados?

En la enseñanza pública usamos muchas siglas. La más importante para mí es ROI: rentabilidad de la inversión. Si no se puede comprobar, no se hace el gasto. Punto.

Entonces, ¿en qué deberíamos invertir? En programas e iniciativas que ayuden a TODOS los estudiantes a alcanzar el éxito escolar. Y la alfabetización es lo primero de la lista.

Desde el inicio de Literacy By 3 en mayo de 2014, más de 5.000 maestros han recibido capacitación en un enfoque de alto impacto en la enseñanza de la lectura. Y este enfoque se centra en una sola cosa, y nada más que en eso: el estudiante.

En clase, el maestro forma pequeños grupos de estudiantes con base en su habilidad lectora y sirve de guía al margen, enfocándose en aquellos estudiantes que necesiten la mayor atención.
Los voluntarios también juegan un papel en este plan participando en los programas Read Houston Read y Real Men Read, y en iniciativas comunitarias como Books Between Kids, una organización que dona libros directamente a los niños. En los vecindarios con familias de bajos ingresos hay UN LIBRO por cada 300 niños. Éste es un problema comunitario que requiere de una solución comunitaria.

La buena noticia es que ya estamos viendo el rendimiento de nuestra inversión. Este año, las calificaciones de lectura obtenidas por los estudiantes de tercer grado SUBIERON. El aumento fue de dos puntos porcentuales, superando así el aumento logrado en el plano estatal, lo cual significa que estamos cerrando la brecha de rendimiento que hay entre HISD y Texas en general.

Yo he visto con mis propios ojos cómo nuestros maestros lo están logrando, y no es acomodando a sus alumnos en filas y en hileras derechitas para que completen hojas de ejercicios.

La Sra. Zakiya Martin de la Escuela Primaria Mading tiene pasión por la enseñanza, y se le nota en la voz. El magnetismo de esta maestra es innegable.
Pero a quien no esté familiarizado con el ambiente, la clase de la Sra. Martin le puede parecer… un tanto caótica. Esto se debe principalmente a que sus alumnos, de 6 años de edad, están a cargo de su propio aprendizaje. Mientras que ellos leen sentados en pufs o estirados en el piso —divididos en grupos no muy numerosos acordes con varios niveles de habilidad lectora— la Sra. Martin recorre el salón alentándolos y motivándolos con palabras de ánimo según sea necesario.

Hoy, me complace comunicar que este año cuatro de cada cinco estudiantes de su clase han progresado de manera significativa en el desarrollo de su habilidad lectora.

Gracias a docentes como la Sra. Martin y directoras como Nicole Haskins, ahora la escuela Mading abunda en lectores seguros de sí mismos y de sus habilidades. :

Esta labor se está realizando en aulas de todo el distrito. En este momento quiero reconocer a nuestros Maestros del Año 2015: Robert Uzick, de la Primaria Cunningham, y Vladimir López, de la Escuela Preparatoria East Early College. Por favor, pónganse de pie.
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Estoy convencido, hoy más que nunca, de que nuestras escuelas cuentan con todos los ingredientes de la receta. Y como se los diría todo cocinero que se precie –y yo soy muy buen cocinero– llega un momento en que hay que confiar en una receta probada y comprobada y dejar que el guisado se cueza a fuego lento sin añadirle más nada.
Cuando los estudiantes se gradúan hoy día deben integrarse en un mercado mundial. La competencia es intensa, especialmente en una ciudad tan grande y diversa como Houston.

Nuestros estudiantes deben ser graduados globales en el sentido más cabal de la palabra. Deben ser capaces de liderar y comunicar, de razonar de manera crítica y de tomar decisiones. Deben ser flexibles, productivos, y capaces de comprender el mundo que los rodea para poder triunfar.
Un componente clave de una educación global es ser bilingüe e instruido en dos idiomas. Houston es la ciudad con mayor diversidad racial y étnica de Estados Unidos, y queremos que nuestros estudiantes manejen con fluidez un segundo idioma al momento de su ingreso en un instituto de enseñanza superior o de su inserción en el mercado laboral. En HISD ya tenemos más de 50 escuelas de doble vía español-inglés.

Este año HISD abrió las puertas a la clase inaugural de la primera Escuela Magnet de Inmersión al Idioma Árabe de este país, y el grupo está compuesto por estudiantes tan diversos como la misma ciudad de Houston. De todos los rincones de la ciudad llegaron solicitudes de ingreso, tres por cada plaza abierta.

Por supuesto, saber otro idioma no es suficiente. Nuestro objetivo es que cuando nuestros estudiantes se gradúen estén preparados para desenvolverse en el mundo que los rodea, ya sea en la universidad o en el mercado laboral.

La tecnología es un componente clave de esa preparación. El 20 de enero de este año alcanzamos una meta con nuestra iniciativa PowerUp: cada uno de nuestros 65.000 estudiantes de preparatoria ya tienen una computadora portátil.

El estilo de aprendizaje que nuestros estudiantes logran utilizando las computadoras refleja el ámbito laboral moderno, donde se valoran el razonamiento crítico, la colaboración, y la capacidad para resolver problemas.

En Houston, numerosas ocupaciones son esenciales para el futuro de la ciudad, y nuestros estudiantes tienen la oportunidad de conocerlas muy de cerca. Uno de los puertos con mayor actividad en el mundo se encuentra ubicado justo al sur de nuestro distrito: el Puerto de Houston. Más de UN MILLÓN de trabajos en Texas están relacionados con el Canal de Navegación de la ciudad.

Y nuestra Escuela Preparatoria Austin es la primera preparatoria integral del país en contar con un simulador de puente de mando diseñado para reproducir las condiciones que pueden presentarse a bordo de una nave. Los estudiantes practican con el simulador y luego participan en excursiones didácticas al Puerto de Houston.
En la Escuela Preparatoria Chávez, los estudiantes del programa de ingeniería se comunican con los astronautas de la Estación Espacial Internacional… Imaginen estar en la preparatoria y tener la oportunidad de colaborar con la NASA.

Estos son tan solo algunos ejemplos de la manera como las escuelas y las corporaciones asociadas con el distrito pueden cooperar para que los estudiantes visualicen las posibilidades que les esperan.
Y esas posibilidades incluyen también universidades de primer nivel. Nuestro programa EMERGE conecta estudiantes prometedores con mentores que mediante sus conocimiento del campo universitario los pueden ayudar a lograr admisión. Cada estudiante en este programa recibe ayuda individualizada para llenar solicitudes de admisión, prepararse para el SAT y cumplir con requisitos varios. Incluso hacen giras a universidades Ivy League –instituciones de mayor prestigio del país. Y muchos de ellos reciben becas completas para estudiar en Yale, Harvard, Columbia y otras universidades de su preferencia de las 100 mejores de Estados Unidos.

El año pasado anunciamos una subvención de $8.5 millones otorgada por la organización Houston Endowment. Hoy, el programa EMERGE se ofrece en TODAS nuestras escuelas preparatorias, y hemos asignado a esas escuelas 28 consejeros especializados en materia de acceso y admisión a la universidad.

Gracias a ese trabajo, el número de estudiantes que han solicitado admisión a la universidad en lo que va de este ciclo escolar, ya supera el número de TODO el ciclo escolar anterior.

Además, el número de estudiantes que se inscriben en cursos de colocación
avanzada ha alcanzado una cifra sin precedente en el distrito, y otro tanto ha sucedido con el número de estudiantes cuyo rendimiento en los exámenes les permite obtener créditos universitarios. Por último, el número de estudiantes que presenta el SAT también ha aumentado considerablemente, y los resultados de lectura, matemática y exámenes compuestos han mejorado, en contrapunto a la tendencia decreciente del estado.
Ya saben que lo mío son las cifras, y la cifra que les voy a dar me parece espectacular. El año pasado, nuestros estudiantes de duodécimo grado recibieron ofertas de becas universitarias por un total de $265 millones.

Esto representa un aumento del 227 por ciento desde el año 2007. Y eso no es todo, el año pasado se triplicó el número de estudiantes reconocidos por el programa nacional de mérito hispano del consejo de examinaciones universitarias.

Sabemos que el ambiente en que nuestros estudiantes aprenden es tan importante como lo que aprenden y la forma en que lo aprenden. Es por eso que con el apoyo de nuestra mesa directiva y de la comunidad, que votó a favor de un programa de bonos de $1.89 mil millones de dólares, estamos remodelando o construyendo 40 escuelas del distrito. En este mismo momento, hay más obras de construcción en marcha en el distrito que en cualquier otro punto de la historia de HISD. Pasen por Milby, North Early College, Sterling, Condit, la escuela de Mandarín, South Early College o Worthing. Vean ustedes mismos. En cuatro años, HISD tendrá la selección de escuelas preparatorias más modernas del país.

Esto se está realizando con las opiniones que los estudiantes, los padres y la comunidad aportan en las múltiples reuniones que se celebran para cada proyecto. También hemos logrado mitigar el impacto del creciente costo de la construcción y mantener las promesas hechas a los contribuyentes y a la ciudad de Houston.
Como pueden ver, en HISD tenemos muchas razones para sentirnos agradecidos.

Ahora, ¿recuerdan esas verdades incómodas de las que les iba a hablar?
A pesar de la composición demográfica de nuestra población estudiantil, el estado ha clasificado a HISD como un distrito rico en propiedades. Y a raíz de esa designación –aunque 4 de cada 5 estudiantes de nuestro distrito viven en una comunidad de bajos ingresos– debemos devolver al estado una parte de nuestros ingresos tributarios.
Este año, esa cantidad asciende a $165 milloness. Podemos cubrir aproximadamente $58 millones. Pero eso nos deja con un déficit de $107 millones con miras al ciclo escolar 2016-2017. Eso es mucho dinero y será preciso efectuar recortes considerables.

Quiero recalcar esto: HISD debe devolver al estado millones de dólares de nuestras contribuciones fiscales en lugar de poder usar ese dinero para educar a nuestros estudiantes más necesitados. El distrito tiene 58 escuelas que no están rindiendo al nivel de los estándares fijados por el estado. Esas son las escuelas de nuestros estudiantes más desfavorecidos; de aquellos que llevan los rótulos de los que hablamos hace unos momentos. Los que corren riesgo de fracasar. Los de bajo estatus socioeconómico. Y el estado les está quitando dinero.
Eso no es correcto.

Debemos continuar satisfaciendo las necesidades de todos los estudiantes…
de todos los grupos sociales, de todas las comunidades, de todas las zonas del distrito. Pero nuestro reto más inmediato lo representan las escuelas que se están quedando atrás.

Si ustedes no ayudan a estos estudiantes, las consecuencias serán funestas. Según se estipula en las leyes de Texas, cuando una escuela pública fracasa varios años, el estado puede ponerla bajo el control de una mesa directiva designada por el estado, o hasta podría clausurarla.
Ésas no son soluciones aceptables. En nuestra comunidad todos los estudiantes merecen acceso equitativo a una educación de calidad. Y nosotros seremos el distrito que la brinde.

Vivimos en HOUSTON, una ciudad sin peros. : ) Y en esta ciudad nuestra comunidad debe reafirmar la creencia de que la educación de todos los niños importa. Yo felicito a nuestro alcalde, Sylvester Turner, por poner sobre el tapete el fallido sistema de financiación escolar, y por reclamar a la legislatura que haga algo al respecto. Él dijo que no se debería forzar a las escuelas a “equilibrar el presupuesto a expensas de nuestro recurso más preciado: los estudiantes”.
Como distrito, tenemos por delante difíciles decisiones, y el potencial de divisiones es considerable. Hoy, estoy aquí porque creo que, por el bien de nuestros estudiantes, debemos esperar más de nosotros mismos.
Sí, aún persisten desigualdades históricas e institucionales, y debemos encararlas. Pero tengo suficientes años de vida como para saber que esta ciudad tiene un corazón, y que es un buen corazón. Podemos concedernos mutuamente el beneficio de la duda. Comprendemos que alzar a nuestros hermanos y hermanas desfavorecidos no implica derribar a otros. Houston es una ciudad unida.

Nos mantenemos unidos, comprometidos a las 215.000 vidas que dependen de nuestro distrito para su formación y educación, y a los 29.000 empleados que dedican su vida a esta causa.
Contamos con eficientes sistemas y el mejor equipo de maestros, directores, administradores y personal de apoyo del país. : )
Celebraremos las victorias de nuestros estudiantes y pondremos a prueba nuevas ideas. Pero también aprenderemos de nuestros errores y corregiremos la marcha, siempre, siempre asegurándonos de que los estudiantes sean nuestra estrella guía.

Haremos lo que sea preciso porque hemos forjado un compromiso con nuestra ciudad, cuyo futuro depende de nuestra habilidad de preparar a los estudiantes para la vida real. Todos nosotros aquí reunidos –y toda la gente que siente pasión por esta ciudad y por lo que representa– todos SOMOS HISD. 

Les agradezco que estén presentes hoy aquí para demostrar su apoyo a la enseñanza pública y el admirable trabajo que se lleva a cabo todos los días en el Distrito Escolar Independiente de Houston.
Que Dios los bendiga a todos, y que Dios bendiga a HISD.